EL ENEMIGO INVISIBLE


Este tiempo de cuarentena trae consigo necesarias y postergadas reflexiones. Ricardo Montaner a través sus redes sociales expresó su pensamiento. Reconoce que todo lo sucedido por el coronavirus es fuerte, pero que esta pandemia manifestó otras pandemias ocultas. Montaner dice: “Nos hemos quedado tan quietos que perdimos hasta la ilusión y los sueños". Los proyectos y el éxito se ha resumido a una simple declaración, un día más sin contagiarnos. ¿Cuál de las pandemias es peor, la del Coronavirus o la de la desesperanza y la apatía? El cantante culmina su posteo con las siguientes palabras, “Las prioridades cambian en un abrir y cerrar de ojos”.

Sin duda el enemigo invisible no sólo es el COVID-19, sino también el miedo, la desesperanza, la tristeza y, como dice Montaner, incluso la apatía. El miedo te paraliza, mientras que la desesperanza y la tristeza te impiden ver un más allá soleado, y la apatía solamente te deja ver tu propia necesidad.

Es lo que hemos visto en las noticias desde que se activó el protocolo de cuarentena. Personas acaparando para sí, en alevosía, bienes de primera necesidad, no dejando abastecimiento para el otro.

En cientos de hogares se replica la misma escena. El miembro de la familia, obligado a salir para cumplir su labor deja entrever el desconcierto que le produce pensar llegar a ser portador del virus, no sólo por si mismos, sino por la posibilidad de contagiar a otros, principalmente a los de su casa. Hay otros enemigos de los que necesitamos estar alertas, son enemigos que se activan en el interior de las personas, éstos son más peligrosos, ya que al igual al un caballo de Troya, atacan desde adentro.

Que estemos físicamente paralizados en casa, no significa que tiene que ser así en todos los aspectos. Tomemos tiempo para descansar, pero no estemos ociosos todo el día. Así como recomiendan los especialistas de salud, no inviertas toda la jornada en estar atento a las últimas noticias, porque de ese modo tu cuerpo estará en un continuo alerta, creyendo que en cualquier momento algo malo sobrevendrá.

Pensar en lo bueno, en lo positivo, y agradecer por lo que tienes ayuda a transformar la visión desesperanzadora, y te permitirá mirar más allá, pudiendo proyectarte y aún soñar. ¿Hay un más allá? ¿Hay esperanza? Los que creemos en Cristo tenemos la certeza que nada escapa al Creador. Sí, podemos sentirnos apesadumbrados por lo que sucede, no obstante decidimos expresarlo ante Dios, y pedirle que Él ponga su paz y consuelo en nuestro interior. Vos también podes pedirle que te devuelva la esperanza o lo que sea que hayas perdido. El primer paso es reconocerlo, para que así como menciona Ricardo Montaner, tu día no se resuma en “sobrevivir” por no contagiarte, VIVÍ y contagiá vida, inyecta la esperanza en los que te rodean.

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